Estado de ánimo: Somnolienta
MSN: Off
Canción: Off
Hora del día: Mediodía
Salud: Ok!
Escritorio: Semi revuelto
Peso: 93 kgAyer fui a depilarme, es la segunda vez que no voy a depilarme al sitio donde siempre voy, en este caso porque estoy en una ciudad distinta. Bueno, el caso es que fui a una pequeña peluquería del barrio, en ella una chica joven tenía alquilado un cuartito muy mono para depilar y demás cosas. Bueno, eso es lo que me contó mientras comenzaba a colocarme la cera en las espinillas. La muchacha había hecho un grado superior en estética y tras haber estado un par de añitos trabajando en un salón de belleza, había conseguido reunir el dinero para montarse su pequeño negocio y comenzar a avanzar por sí misma. Para tener 22 años me pareció tener mucha decisión a la hora de independizarse económicamente.
Bueno, yo comprendo que la gente joven es inexperta en su trabajo, yo soy joven e inexperta, pero juro que ha sido una de las dos veces que peor lo he pasado depilándome (la anterior fue yendo a depilarme al instituto de belleza donde estudiaba una amiga, dije que una y no más). De primeras yo no sé, pero creo que ni siquiera ponía la cera a la temperatura correcta, lo hizo todo prácticamente con cera fría, que de hecho es como normalmente me depilan, pero acabé teniendo temblores del dolor que me provocó en ciertas ocasiones.
Bueno, un infierno casi, suerte que al menos la chica era agradable y mantuvimos una conversación relativamente interesante acerca de mi viaje de estudios y su viaje de vacaciones, aunque fue un poco frustrante descubrir que apenas conocía la geografía política del continente americano. El caso es que tras finalizar y preguntarle el precio casi me da un desmayo cuando me dice que son 40 euros... ¡40 euros! ¡Pero si en el centro de belleza donde me depilo siempre a lo máximo me cobran 30! Tras el espasmo le di el dinero y me fui (con las piernas pegadas a los pantalones porque creo que se le olvidó darme aceite en los muslos, pero quería largarme de allí cuanto antes)
El caso es que lo peor de todo, al llegar a casa, me he visto unos sarpullidos horrorosos en las piernas, yo tengo la piel bastante sensible, y parece que en vez de haber ido a depilarme haya ido a la guerra de verdad, porque entre la de cera que no me ha quitado bien y los sarpullidos no parece que tenga piernas, más bien parece un cuadro de Pollock estamapado en ellas.
